Llevaba varios días recibiendo llamadas de aquel hombre. No me recuerdas, le insistía. Pero H no se acordaba de él. Nos conocimos en uno de tus veraneos, en Tarifa. Soy el que te traía las caracolas. Desbordada por los viajes, por la presentación de su último libro, por el divorcio, H no sabía qué responder; lo siento, tengo prisa. Le gustaría haberle dicho, te recuerdo claramente, llevabas una lapa colgando del cuello; cuando corrías por la orilla te bailaba sobre el pecho, y yo la miraba y miraba hasta que estabas demasiado cerca. Pero tengo prisa. Y las llamadas seguían; le cambié el nombre a la barca, ¿sabes?, lo tapé con pintura verde y redibujé tus letras encima, a babor, para que lucieran con el sol de la tarde. Y una noche, al revisar los obsequios de sus lectores, H descubrió, en uno de los huecos de una caja de bombones, una lapa unida a una tira de cuero, de esas que sobreviven al tiempo.
Hola Micro, encantado de saludarte de nuevo. Sería interesante preguntarse con cuál de las letras del nombre de la barca se quedó asociada la lapa, ¿era esa primera H., una intermedia, la última quizás? Un beso, Andrés.
Andrei, si la lapa fuera lista se habría ido moviendo de letra en letra. Eso,teniendo en cuenta la estructura de este blog, le daría pie para varios relatos, ¿no crees? Besos, M.
Envíame una foto y escribiré un relato:lamicroscopista@yahoo.es
Al binocular
Eso no se hace, Slawomir Mrozek. Remordimiento, Thomas Bernhard. La migala, Juan José Arreola. Últimos atardeceres en la tierra, Roberto Bolaño. Nocilla Dream, Agustín Fernández Mallo. Un tranvía en SP, Unai Elorriaga. La mujer parecida a mí, Felisberto Hernández. Thomson, Braun, Corberó, Philishave, Quim Monzó. Un artista del trapecio, Franz Kafka. La hija de Rappaccini, Nathaniel Hawthorne. Manuscrito hallado en una botella, Edgard Allan Poe. Manuscrito hallado en un bolsillo, Julio Cortázar. Continuidad de los parques, Julio Cortázar. No oyes ladrar los perros, Juan Rulfo. Las furias de Menlo Park, Ignacio Padilla. El rastro de tu sangre en la nieve, Gabriel García Márquez. Triste canta el búho, Carlos Murciano. Lo infraordinario, Georges Perec. 84, Charing Cross Road, Helene Hanff.
6 comentarios:
Hola Micro, encantado de saludarte de nuevo. Sería interesante preguntarse con cuál de las letras del nombre de la barca se quedó asociada la lapa, ¿era esa primera H., una intermedia, la última quizás? Un beso, Andrés.
Andrei, si la lapa fuera lista se habría ido moviendo de letra en letra. Eso,teniendo en cuenta la estructura de este blog, le daría pie para varios relatos, ¿no crees?
Besos, M.
Pero lo malo es que... "lapa" y "moverse" es una "contradiction in terms" ;) Besos, A.
Querida Micro, tus relatos me han dejado boqui y ojiabierto. Chapeau!
Tu fan número uno, contento del rencuentro.
Me alegro mucho, Gus. ¡Siéntete como en casa!
Andrés, la lapa se mueve con el universo, de letra en letra.
Gus... creo que Miss Micro tiene una legión de fans namberguáns.
M: Hacía tiempo que no te visitaba, necesitaba envidiar a alguien y tú nunca me fallas. :D
Publicar un comentario