19 abril 2009

Dos mitades

¿Dónde estaba su lado derecho? Al mirarse en el espejo G sólo era capaz de verse la parte izquierda de la cara. Se pellizcó la mejilla. No la sentía. Intentó palparse el ojo, la ceja, la oreja diestra. La mano surcaba el espacio como un columpio en el aire, sin mayor dificultad. Se desnudó atropelladamente, tirando las prendas sin concierto; el sueño es traicionero —pensó—, con el guante de crin regresaré a la realidad. Pero ni con el guante ni con la piedra pómez: al salir de la ducha y despejarse el vapor de agua se vino abajo. Se recompuso como pudo; después de aplicarse la mitad de crema hidratante se vistió, cogió el coche y llegó al banco; tenía una cita con su gestor. Cuando éste se giró tras la ventanilla, G descubrió que no se le veía el lado izquierdo del rostro.

L A M I C R O S C O P I S T A ©

8 comentarios:

Fanny Brice dijo...

No hay mal que por bien no venga. Se ahorra un dineral en crema hidratante (y si es antiedad, una fortuna). Sólo necesitará una lentilla o un auricular monoaural. No necesitará poner la otra mejilla. Ni problemas para saber cuál es su perfil bueno. Vamos, la botella medio llena.

Julia dijo...

Así me gusta, Fanny, que des la cara por G.

Andrés dijo...

Su gestor... ¿o su banquero? ¿No será que acababa de firmar una hipoteca y se el del otro lado de la ventanilla le había robado su medio yo? Recuerdos para tí, para G., y para FBryce. AM

Julia dijo...

No seas tramposo, Andrew. Sólo has solucionado la mitad del cuento. ¿A qué atribuyes la pérdida facial del banquero?

Andrés dijo...

A que se la rebanó G. con un machete (por cabrón).

Julia dijo...

Ah, lo que hace el euribor. Cambiaré entonces el título: El crimen de Caja Madrid.

Fanny Brice dijo...

Aaaah, o sea, de ahí viene lo de "un ojo de la cara". Que le hagan un chequeo, a ver si conserva los dos riñones.

Los ricos también lloran, y los gestores también tienen hipotecas, digo yo.

Saludos, Julia, saludos AM.

Andrés dijo...

FB ha dado en el clavo, me equivoqué: el gestor tiene la cara rebanada por su propia hipoteca en el Banco Sabadell. Abrazos, AM