21 febrero 2010

El velcro

Su madre le había comprado un plumífero rosa que era la sensación de la temporada. Con su capucha ribeteada por una tira de piel, con sus bolsillos de plastón y sus cierres de velcro. X se dirigió a la Facultad de Arquitectura presumiendo de palmito. Cuando hacía cola para subir al autobús, su velcro se quedó adherido al jersey de lana de B, el chico más bruto de todo Veterinaria. X se sonrojó y, con un movimiento delicado, intento separarse del suéter del mastuerzo. En buena hora: alertado por sus amigos, B se volvió bruscamente y consiguió que no sólo la manga, sino también la cinturilla y el codo de su otro brazo se enredasen con los velcros de X, que parecía ahora más pegajosa que nunca. Total, que ante la imposibilidad de llegar a una separación negociada*, ella se tragó aquella mañana las prácticas de inseminación de yeguas y pensó que tampoco estaba tan mal, eso de la veterinaria.
*Nota del autor: B no llevaba camiseta interior.

3 comentarios:

Fanny Brice dijo...

Jajajaja... Eso me recuerda a una secuencia muy publicitada de una película que no he visto por pereza, Brüno, que se mete en una pasarela de moda (de verdad, no ficción), con un traje de velcro. Y la arma, como es de esperar...

Fanny Brice dijo...

PD: El desfile que dinamitó era... de ¡Agatha Ruiz de la Prada! Eso lo hace todavía más divertido...

http://www.imdb.com/video/imdb/vi4015260953/

Julia dijo...

¡Gracias! Lo que me he reído.